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La industria mundial de los microprocesadores ha sufrido una gran afectación durante la pandemia, lo cual también ha afectado la producción de múltiples productos, desde automóviles, computadoras y electrodomésticos, hasta sistemas avanzados de defensa. Como consecuencia de lo anterior, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció el lanzamiento del programa Chips and Science Act.
El plan tiene la finalidad de normalizar lo antes posible la producción de semiconductores, así como reducir la dependencia de Estados Unidos de proveedores que estén fuera de su control, por ejemplo, China. El Chips and Science Act, implica una inversión del gobierno americano de 52,700 millones de dólares en los próximos años para la investigación, desarrollo y producción de microprocesadores y otros 50 mil millones de dólares adicionales por parte del sector privado.
Adicionalmente, el Departamento de Comercio de Estados Unidos impedirá a las empresas o individuos chinos comprar algunos semiconductores y materiales de fabricación estadounidense, limitando la capacidad de China para fabricar piezas necesarias para el funcionamiento de supercomputadoras o sistemas militares avanzados.
El mercado mundial de semiconductores se valoró en 556 billones de dólares en 2021, y se prevé que alcance los 1,033 billones de dólares en 2031, registrando una TCAC del 6.2% de 2022 a 2031.
Se estima que más del 75% de la producción mundial se concentra en dos países, Taiwán y Corea del Sur. Esta concentración, aunado a las consecuencias acarreadas por la pandemia, han sido las causas principales del desabasto de microprocesadores a nivel mundial.
La pregunta es ¿Existe realmente una oportunidad para México de volverse proveedor de esta tecnología?
La respuesta es: Definitivamente, sí.
La exsecretaria de Economía, Tatiana Clouthier, declaró a finales del año pasado que el gobierno mexicano se encontraba en negociaciones para ser tomado en cuenta en el reordenamiento de las cadenas productivas de microprocesadores.
Uno de los pilares sobre los que se fundamenta esta oportunidad es el T-MEC, ya que permite que México pueda aprovechar estas oportunidades acudiendo al Friendshoring, que se define como la práctica de trasladar las cadenas de suministro a países en los que el riesgo de interrupción por conflictos políticos es bajo.
Para que nuestro país pueda aprovechar el momento de reacomodo en las cadenas productivas globales en el segmento específico de microprocesadores y chips, tiene que contar con incentivos por parte del gobierno federal, que propicien una inversión por parte de empresas trasnacionales en fábricas y oficinas regionales, para poder suplir la alta demanda de estos productos, así como generar un número considerable de empleos, ya que esta transformación se estima que requiera como mínimo 90 mil empleos adicionales a 2025.

Fuente: ADN 40

14-12-2022